La sorprende reacción
producida por mi modestísimo y corto artículo del 7 de enero de 1998 NUEVO PREMIO NOBEL
DE ECONOMÍA. EL INDIO AMARTYA SEN ES EXPERTO EN HAMBRUNA Y POBREZA, por primera vez
publicado en el diario el Mundo de Madrid y reproducido por un gran número de medios de
comunicación latinoamericanos, entre ellos por los Cuadernos de Economía que edita el
Departamento de Teoría y Política Económica, Facultad de Ciencias Económicas,
Universidad Nacional, Santa fé de Bogotá, Colombia, me han movido a profundizar en este
tema que considero crucial para ofrecer nuevos puntos de vista y estrategias para salir de
la pobreza y al mismo tiempo proponer una política en cuanto a las finanzas que pudiera
contribuir a la estabilidad de este extraño mundo de los valores cuantificados en cifras.
En realidad, la decisión de escribir un
ensayo sobre economía, material sobre la cual realicé estudios en la Universidad
Centroamericana de Nicaragua y en la cual obtuve una Maestría en Administración por el
Tecnológico de Malmoe, Suecia, nació precisamente en Estocolmo ese año 1998 al conocer
personalmente a Amartya Sen cuando la entrega de los Nobeles, eventos que yo desde 1975
veía siguiendo muy de cerca por mi amistad con varios miembros de la Academia sueca de la
lengua. Ya entonces sonaba una campanilla en mi cerebro con la frase "el mundo va
camino del colapso financiero" como un castillo de naipes construido con papel
moneda de todas las denominaciones. En ese entonces consideré esa sensación como
producto de una de mis premoniciones, en lugar del resultado de estudios serios y
racionales sobre las causas y efectos que conllevan, o al desarrollo económico
exponencial, al subdesarrollo sostenido, o a la contracción en espiral de la economía.
En ese firme convencimiento, que todo el entramado de piezas de naipes financieros, tarde
o temprano caería bajo su propio peso, en los 2000 llevé el tema hasta el interior del
Partido laborista de Irlanda, en el cual milité cuando me conquistaron en Estocolmo para
trabajar como profesor para el Departamento de educación de Irlanda. Propuse en ese
entonces, con vistas al Congreso nacional laborista del 2001 un programa de
cofinanciación estatal para promover el acceso a la educación técnica y superior de un
mayor número de gente de menores recursos. El Comité de propuestas laborista rechazó mi
moción con la argumentación que "Irlanda no necesita de eso". Duro fue para
los laboristas reconocer públicamente diez años después que había sido bastante
estúpido rechazarla justo cuando el país contaba con los recursos financieros para poner
esa reforma en práctica. La crisis financiera en el 2010 estaba golpeando a la república
mucho más fuertemente que a todos los demás países del área Unión Europea por la
simple razón que los irlandeses no aprovecharon los excedentes monetarios para
industrializar ellos mismos a su país. La estampida de las empresas extranjeras dejó un
sinnúmero de hoyos económicos en la tierra, las ciudades y los bolsillos de los
irlandeses. Estamos hablando del llamado "milagro irlandés" para la prensa
europea y "el tigre irlandés" para la orgullosa prensa económica irlandesa.
Desde mi punto de vista, todo lo anterior
demostraba que no se podía poner todos los huevos en la canasta de las inversiones
extranjeras, sino que el camino para salir de la pobreza e Irlanda lo era y mucho -
tenía que ser un poco ecléctico: entre el liberalismo salvaje que persigue solamente la
ganancia rápida y fácil; la llamada Sociedad de bienestar de inspiración
socialdemocrática; y el dirigismo de la economía política de planificación socialista,
el cual frena e impide el desarrollo natural de las micro y macroeconomías.
¿Cuál podría ser ese cuarto
camino en medio de los tres antes mencionados, pero tomando distancia con
aquellos en cuanto a métodos y fines? Antes de esbozar esta nueva teoría, es importante
recordar las características positivas y negativas de cada uno de estos sistemas
económicos.
De trasfondo de la crisis financiera de
los años 2008-09 está la estructura medieval del dinero, Mientras todas las otras
ciencias se han ido adaptando a las nuevas realidades culturales, las finanzas siguen
siendo pensadas y aplicadas como en el Medioevo, cuando nació el incipiente sistema
bancario europeo y americano.
El liberalismo salvaje.
El primer lugar se debe aquí recordar
que el liberalismo salvaje, siendo el más efectivo de todos en cuanto a la acumulación
de riqueza, para hacerse valer y establecerse en el mercado, en el plano empresarial
"pasa por el cadáver de su competidor". Por cada una empresa que
triunfa, por el camino van quedando varios miles de otras con el consiguiente desperdicio
de recursos, además de crecientes psicopatías en las cuales casi invariablemente caen
los derrotados. A la postre no son solamente las empresas e inversores exitosos quienes
tienen que pagar los platos rotos, sino que es también todo el resto de la población por
el camino de los impuestos para sufragar a los desplazados, enfermos, desocupados y las
empresas mismas, que tarde o temprano terminan solicitando auxilio financiero del Estado.
¿Es apoyando la competitividad extrema una forma inteligente de proveerse de los
productos necesarios? Se abre el debate.
No seria justo criticar el liberalismo
económico sin mencionar los aspectos positivos que ha traído al mundo. Siendo que el
sistema de libre competitividad en los mercados premia a aquella empresa o empresario que
es capaz de producir a menor precio que sus competidores, es gracias a esa competividad
kamikaze que podemos disfrutar de ropas de producción masiva, que aunque desechables al
poco tiempo, están al alcance de todos, incluyendo los más pobres. El mismo resultado positivo se ha
obtenido en la producción de comidas basura, ya sin vitaminas y tremendamente manipuladas
en sus ingredientes, de modo que ya se las acusa de ser causantes de la obesidad galopante
de los ciudadanos que se vive en los países industrializados. Pero, aun los más pobres
tienen acceso a esa comida de producción y consumo masivo, de modo que el hambre por
falta de comida ya no puede ser argumentada en contra del sistema capitalista. Tampoco
resulta un buen argumento asegurar que los pobres no tienen acceso a viviendas y
vacaciones baratas. Todo esta al alcance de la mano con muy poco dinero y junto a nosotros
en los MacDonald se sienta un obrero salpicado de grasas comiendo la misma hamburguesa
proletaria que todos los demás. Todo esto, incluyendo los servicios de salud donde se nos
atiende como si fuésemos piezas en fabricas de producción en serie, han sido triunfos
del sistema de economía liberal y competitiva. Aparte de la magnifica inventiva de los
socialistas en la producción de armas de alta sofisticación para matar, todos lo demás
inventos se han de agradecer al capitalismo salvaje, incluyendo, claro, sus propias armas.
Pero, cabe la pregunta: ¿Estamos mejor comiendo comida
basura, engordando como gansos, viviendo en casas de cartón que se las lleva el viento
huracanado y codeándonos con gente sin urbanidad, que viviendo mas sencillamente?
La Sociedad de bienestar.
El sistema de Sociedad de bienestar, que
resultó una panacea en la Europa de los 60, en un principio se creyó que sería eterno.
A mi llegada a Suecia en 1974 y recibir los múltiples beneficios económicos por tener
una familia grande y venir como exiliado del Gobierno de Allende, de inmediato me asaltó
la duda que el sistema pudiera sostenerse en un periodo largo de tiempo. Así lo hice
notar ya siendo presidente de la Sección hispana del Partido Socialdemócrata en
numerosos cursos de Ciencias políticas a los cuales fui invitado en el Centro
Internacional de Líderes de Bomersvick. Ni el obsecado y marxista-leninista premier Olof
Palme, ni los social-comunistas suecos que le apoyaban querían oír de tales negros
presagios, simplemente porque lo les gustaban nada que oliera a negro. Al abandonar el
socialismo en 1979, después de mis visitas al área del Este europeo ocupado por la URSS
y pasar a pertenecer en Escania al Gobierno de coalición Moderado-Centro-Liberales y
Democristianos, 1991-95, pude contribuir desde el debate interno político para que los
suecos se vieran al espejo y constaran, gracias a la razón, que el cuerno de la
abundancia no tenía solamente "sus fundamentos en la inteligencia, habilidad y
productividad de los inversores, empresarios y trabajadores suecos", sino que se
debía a la coyuntura mundial que Suecia había aprovechado más que ningún otro país de
la postguerra. Como sabemos, Suecia comerció con ambos bandos en pugna en la II Guerra
mundial y convenció a los dos de sus simpatías. Al finalizar la guerra, Suecia se
encontraba en óptimas condiciones para vender a altos precios al resto del mundo acero
sueco, máquinas-herramientas y vehículos de transporte. ¡Así quien no! Esa realidad
mencionada en todos los encuentros de líderes sociales en los cuales participé, fue
oída y se hizo verbo legal en los 90 cuando el gobierno burgués antes mencionado se
decidió por ajustar el traje de las prestaciones sociales a sus realidades de los
ingresos por impuestos. Mi propuesta regional en el Parlamento de Escania de crear un
Fondo financiero para hacer frente a las pensiones futuras de los funcionarios
provinciales (que luego fue imitado a nivel nacional) se vio confirmada como un balde agua
congelada en pleno verano. El detonante fue la crisis de liquidez financiera sueca de
principio de los 90 cuando el Premier Carl Bildt se vio obligado a prestar a la
desesperada dinero internacional ofreciendo el 500% de interés a corto plazo. Del 51% del
presupuesto que se gastaba en asuntos sociales, se pasó a reducirlo en forma escalonada.
Así mismo, del 57% que se cobraba en impuestos directos e indirectos para poder sostener
la Sociedad de bienestar, se bajó al 51%, y se sigue en esa misma tendencia. En las
elecciones del 2006, las tradicionales cartas de triunfo de los social-comunistas
democráticos consistentes en promesas electorales de nuevas prestaciones sociales , ya no
convencieron a muchos. La misma coalición burguesa antes mencionada conquistó nuevamente
el poder y ahora con la firme decisión de privatizar la enorme red de empresas del Estado
y al mismo tiempo de desmontar la Sociedad de bienestar, a la cual se la acusa de
pacificar a la población premiando el desempleo y castigando la creación de
puestos de trabajo. Permítaseme explicar. Si usted como gobernante o legislador
le pone beneficios sociales altos a los desocupados, estos preferirán seguir in
eternum sin trabajo porque de obtenerlo, la diferencia, DESPUES DE IMPUESTOS, será
apenas de un pocos céntimos, con la agravante de tener que levantarse de mañana y
cumplir en el puesto de trabajo. Del mismo modo, señor legislador, si usted pone uno y
otro impuesto, directo o indirecto al trabajo y al consumo, no tendrá otro resultado mas
que constreñir precisamente la recaudación de impuestos e incentivar el ocio.
Si nuestro lector no está plenamente
enterado debo aquí mencionar que el sistema económico sueco desde la Concertación
social de 1932 siempre estuvo dirigido a incentivar la creación de empresas del Estado en
primer lugar, las empresas cooperativas controladas por los socialistas y sus aliados
comunistas en segundo lugar, y finalmente la creación de grandes transnacionales
privadas, pero bajo el control de los sindicatos por el camino de legislar nombrando representantes
obreros en los directorios de estas. Finalmente, por medio de la
adquisición sindical de grandes paquetes de acciones gracias a los nuevos impuestos
destinados a fortalecer a los mismos sindicatos transformándoles en potentados
accionarios. Que esos sindicatos están todavía dirigidos por los mismos líderes
socialistas y comunistas, quizá no debiera ser necesario mencionarlo, por ser tan obvio.
Todo esto explica como y porque Suecia se había transformado en la campeona donante y
sustentadora de todos los regímenes y movimientos revolucionarios social-comunistas de
todo el mundo. Al Estado le sobraba dinero para ir a regalarlo en aventuras militaristas
en Africa, Asia y América latina, aunque por
causa de los altos impuestos los suecos tuvieran la peor dieta alimenticia de todos los
pueblos del mundo, basada solamente en congelados y comidas preparadas sin sabor ni
vitaminas.
El sistema de
planificación estatal socialista.
En cuanto al sistema económico de planificación
estatal socialista, casi no se debiera decir mucho más que ha fracasado en todos
los países donde fue impuesto por medio de intimidación y las armas. El desmantelamiento
de la Unión Soviética, y de su tratado de libre comercio socialista COMECOM tienen un
solo común denominador, causa y efecto. Eran sistemas obsoletos desde su nacimiento,
porque ni siquiera el nombre "sovjet " = comités, era honesto. Los 156 países
que estuvieron obligados por las armas y la intimidación a pertenecer a la esfera del Imperio de Rusia, nunca fueron regidos
democráticamente por comités de soldados, mineros, pescadores, agricultores y obreros,
sino por camarillas comunistas y endógenas, que se cuidaron de no compartir el poder con
nadie fuera de sus esferas familiares. Que todas esas esferas nepóticas cayeron en la
esquizofrenia política, es otro tema. Cuando algunos grupos de auténticos comités
democráticos de trabajadores quisieron zafarse del sistema, fueron fusilados o enviados
prisioneros a la Siberia como castigo. La enorme URSS de 245 millones de seres humanos era
regida por un Partido comunista al cual pertenecían solamente 2,5 millones de miembros.
¡A eso denominaban Democracia comunista! Como el enterrador de la URSS Michajl Gorbachov
denunció, "no existía ni siquiera una administración racional de los recursos,
ni tampoco un sistema de contabilidad y auditoría de los presupuestos". Las
alegres metas de producción, distribución y consumo de los líderes eran escritas
mentirosamente sobre el papel, que como sabemos aguanta todo. Si alguien cree que el
COMECOM significaba alguna ventaja para los países sometidos por los rusos, pues estará
muy equivocado, porque esa fue precisamente la crítica que desató las protestas que
culminaron con el derribamiento del Partido unificado socialista de la Alemania comunista
en 1988-89. Quizá deba explicar a mi lector que el sistema de economía política, al
establecer los precios de los productos o servicios por medio de contubernios e intrigas ,
se pone a sí mismo la soga al cuello, ya que muchas veces esos precios no se compadecen
de los costos reales para producirlos.
Aunque se
piensen que nadie es tan estúpido o ignorante en economía para pedir que se trabaje 25
horas al día, no se engañe, porque el dictador de Venezuela Hugo Chávez ha devaluado el
Bolívar fuerte un 50% y todavía exige que no se aumenten los precios. Es como pedirle al pueblo venezolano que coma la
mitad que antes y trabaje el doble. Si se tratara de caballos, burros o mulas, de todos
modos caerían desfallecidos a las pocas semanas.
Gracias a mis investigaciones en los
archivos de la STASI - policía política secreta de la Alemania comunista - he podido
constatar que ese ministerio del enclave
soviético en la República federal alemana contaba con un presupuesto que era el doble
que el entregado para educación y las universidades. La STASI contaba con 210.000
funcionarios y 2 millones de soplones obligados, miembros del partido comunista. Alemania
comunista se gasto´ 87 mil millones de USD en sus aventuras de espionaje en todo el mundo
en lo que denominaban Guerra mundial socialista, al mismo tiempo que sus ciudadanos
carecían de lo mas elemental para sobrevivir. El
mismo ejemplo fue seguido por la Cuba dictatorial de los Castros, en donde se han gastado
hasta el 2010 38 mil millones de USD en sus intentos de exportar su revolución y en las
intervenciones militares en Congo, Angola, Etiopía, Somalia, Mozambique, Namibia, Nicaragua, Venezuela y políticamente en
todos los demás países de Africa y América Latina.
HACIA UNA TEORIA DE
RACIONALIDAD ECONOMICA.
El primer lugar se debe recordar aquí
las preguntas que se hacía la Academia Nobel cuando entregó el premio de Economía al
profesor Amartya Sen del Trinity College de Cambridge, en Inglaterra, en 1998 por "su
contribución al análisis del sistema económico de la sociedad de bienestar", que
aquí transcribo.
"Sen ha realizado estudios
referentes a definiciones para cuantificar diferentes formas de bienestar social y
económico, sobre todo con respecto a procesos que degeneran en hambrunas. Sus resultados
han sido plasmados en teorías abstractas definitorias, las cuales serán de amplio uso
para los políticos.
La idea de Sen ha sido la de conseguir un
sistema económico social justo, pero sin conculcar los derechos individuales. La Academia
cree que los instrumentos teóricos creados por el profesor Sen permitirán al sector
decisorio de la sociedad poder comparar las diferentes formas de redistribución del
producto nacional.
"A partir de sus análisis, se tiene
una base teórica mejor para comparar las diferentes formas de redistribución. Al mismo
tiempo, se podrán definir nuevos parámetros para medir la pobreza", asegura la
Academia Sueca.
Esta institución se hace muchas
preguntas, retóricamente:" ¿Pueden las diferentes valoraciones individuales, de
diferentes alternativas, ser satisfechas de forma justa y básicamente satisfactoria,
conjuntamente con las valoraciones de toda la sociedad? ¿Cómo funcionan las decisiones
de las mayorías? ¿Cómo se deben medir las igualdades de ingresos en una sociedad?"
La Academia Sueca asegura que los
parámetros económicos sociales utilizados por el profesor Amartya Sen contribuirán a
combinar la economía con la filosofía. La obra más conocida de Sen es Pobreza
y hambrunas, un ensayo sobre derechos y privaciones, editada en 1981, y en la
que cuestiona la creencia común de que la hambruna vienen provocadas por la falta de
alimentos.
Después de estudiar varias catástrofes
de este tipo en la India, Bangladesh y el Sahara, desde los años 40, Sen descubrió que
las hambruna se han producido incluso cuando la provisión de alimentos no era diferente
de años anteriores y que, en algunas áreas afectadas por el hambre, se había producido exportación
de víveres. Para Sen, en este fenómeno concurren factores sociales y
económicos que afectan a los diferentes grupos de la sociedad y que influyen sobre la
elección de oportunidades.
El nuevo Nobel de Economía completó la
labor previa de los investigadores Serge Kolm y Anthony Atkinson en la búsqueda de nuevos
índices para medir los grados de ingresos, el nivel de pobreza y otros indicadores del
bienestar."
En ese mismo instante que el profesor Sen
mencionaba esos factores económicos que contribuyen a la pobreza, me asaltó esa
campanilla en mi cerebro que en el futuro sería necesario teorizar, debatir e implementar
un nuevo paradigma económico financiero. No hice las preguntas
pertinentes en la conferencia que dictó referente a sus estudios, por la simple razón de
que el tema es complicado y precisa de muchos análisis a la luz de la razón.
¿Cuál es el origen de la pobreza?
No me referiré a la pobreza producto de
enfrentamientos militares o de catástrofes imprevisibles, aunque los primeros casi
siempre son efecto de causas sicológicas de desesperación que tiene sus raíces en la
economía. Los segundos, si los gobiernos han hecho acopio de recursos y reservas
suficientes para paliarlas, no deberían per sí mismas ser causa de ninguna pobreza
extrema y menos generalizada.
En primer lugar se debe aquí discutir si
la pobreza es producto o no del subdesarrrollo individual, social, estructural o
nacional. Si es nacional, como en Nicaragua y Haití por ejemplo, la causa tiene
que ser la falta de excedentes que comercializar para obtener divisas que permitan la
importación, de por ejemplo, maquinarias e insumos para la producción que genere
excedentes de exportación. Todos los intentos de obviar los caminos del comercio mundial
en cuanto a insumos, han fracasado. Comprarle camiones a Rusia no resultó a la postre
más barato, sino mucho caro porque junto a los camiones no había un sistema de
aprovisionamiento de repuestos digno de ese nombre. Si es estructural, es decir de la
existencia de muchos pobres y pocos ricos, la repartición de toda la riqueza de estos
últimos, apenas alcanzaría a 100 dólares por cabeza de pobre en la
mayoría de los países. Una vez comidos los 100 dólares, otra vez en la pobreza y
Nicaragua sabe que así fue. Expropiar a los "ricos" en la Nicaragua sandinista
no mejoró la economía nacional, (el PBN disminuyó a niveles similares a 40-50 años
atrás.), pero si mejoró la economía personal de los líderes sandinistas. La medicina
fue peor que la enfermedad.
A este respecto se debe mencionar que ha
sido causa de la pobreza latinoamericana, en gran medida el egoísmo de los países ricos
que hasta hace una década no permitía las importaciones preferenciales hasta sus
mercados, pero inundaba de sus productos nuestros países, creando con esto un desbalance
del comercio exterior que inevitablemente dejaba una secuela de impagos y crisis de
liquidez. Afortunadamente la razón se va imponiendo poco a poco y los tratados de libre
comercio con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea van abriendo caminos para
potenciar las economías locales orientadas a las exportaciones, principalmente de
productos agroindustriales y materias primas
semielaboradas.
Si la causa de la pobreza es social, es
decir como resultado de una mala distribución de la riqueza, la causa
hay que buscarla en un sistema impositivo no redistribuido. Pero ¡cuidado! Por ese camino
se llega a la Sociedad de bienestar de sueldos sociales sin contraprestación y finalmente
al colapso de la economía nacional. Entonces, es obvio que al introducir nuevos impuestos
a la producción o al consumo, se deberá destinar ex profeso esos recursos para proyectos
de efecto multiplicador del dinero, en lugar de consumidor del mismo. Peor aun si esos
recursos son destinados para darle puestos de trabajos a los militantes del partido
ganador de las elecciones.
Si la causa de la pobreza es individual,
es decir de subdesarrollo educacional y profesional, el culpable es el Estado respectivo
que no provee de soluciones de entrenamiento laboral para responder a la demanda de
personal cualificado en las empresas. En su defecto, las mismas empresas que no están
creando alternativas de entrenamiento interno para paliar esas deficiencias. Sabemos que
las empresas son muy reacias a pagar reeducación y entrenamiento laboral por la simple
razón de la deserción y alta movilidad laboral. Si los Gobiernos no incentivan por medio
de alivios impositivos a las empresas para que potencien a sus trabajadores, estarán
demostrando una increíble incapacidad administrativa.
Pero también es culpable el individuo
mismo que no busca soluciones educacionales o de entrenamiento propio que mejoren sus
posibilidades de obtener mejores ingresos dentro del marco de la ley.
Entendido que las causas de la pobreza en
cualquier país tienen raíces, causas y efectos que no pueden ser mirados cada una de
ellas sin analizar el resto, llegamos a la conclusión que todos estamos en el mismo bote.
Si en un país un desesperado asalta a un turista extranjero, le roba o le mata, el efecto
mariposa es mucho mayor de lo que se pudiera esperar. La prensa nacional donde el
turista vivía ventilará el asunto como "típico de países del tercer
mundo". A consecuencia de la mala propaganda disminuirá el número de
turistas que llegaban a ese determinado país. Los hoteles, restaurantes y sitios de
atracciones verán reducido el número de visitantes. Las líneas áreas venderán menos
billetes para transportar viajeros con destino a ese país. Las agencias de viajes verán
resentidas sus ventas a ese determinado país, y finalmente éste será borrado de la
lista de países atractivos a los cuales visitar. Lo mismo en el plano productivo si los
productos que se venden para la exportación no responden a cánones impuestos por
estandarización y controles de calidad. Bien cabe mencionar, como un compuesto mixto de
los dos ejemplos anteriores la genial idea de los comunistas chilenos de envenenar con
detergentes las frutas de exportación en los 80.
Si uno argumentaba de este modo en los 60
y 70 era acusado de inmediato de "pasarse al imperialismo que vende a nuestras
mujeres a los turistas americanos", o "qué culpa tiene el tomate", pero
ahora, con el auge del turismo en Cuba, ya no se oyen esos argumentos.
La marginalización racista
Capítulo aparte
deberíamos incluir sobre la marginalización causada por el genocidio racista. En toda la
historia humana la hemos podido encontrar, desde la practicada por los Arios en la India
en el milenio II antes de Cristo en los Andhras y el Sistema de castas; en la Grecia
helénica practicada en los Ilotas; en la Roma imperial practicada en los esclavos siempre
de otras etnias; hasta en el Aparteid sudafricano, pasando por el muy extendido racismo
económico en contra de los indígenas de América por parte de los extranjeros y los descendientes de inmigrantes europeos. Esa pobreza endémica de los pueblos indígenas
de América no es producto de coyunturas en baja ni de malas economías, sino que es
producto de un plan genocida que practican quienes ostentan tanto el Poder del dinero, el
Poder Militar, el Poder político, y el Poder educacional. A los hijos de los indígenas
se les manda maestros no titulados o los peores en cuanto a dedicación magisterial. Las
escuelas de los indígenas son las peor dotadas y escasas en las regiones rurales. Si a
este hecho sumamos la realidad de malnutrición de los niños indígenas, nuestra
ecuación mostrará un resultado donde el factor cero es la meta. Se intenta eliminar a
los indígenas simplemente porque no son blancos, y además porque son los verdaderos
dueños de América. Si el Presidente Obama ha decidido que se pague compensación
millonaria a las comunidades indígenas americanas del norte, las comunidades del sur ni siquiera se ponen de
acuerdo para exigir lo mismo del Imperio español. Lo que es peor, hay una de ella, la
Mapuche del cono sur que cree que coronando a un europeo podría obtenerse el
reconocimiento como seres humanos, como han dado a conocer en Europa. (http://www.mapuche-nation.org)
En el plano
internacional, la pobreza endémica de África tiene su origen histórico en el el sistema
esclavista que enriqueció a los Estados Unidos y a Europa en los siglos XVI al XIX. Ese
mismo racismo obtuso es la causa que los países africanos siempre tengan dificultades
para atraer inversiones extranjeras, y al mismo tiempo para obtener convenios bilaterales
que les permitan exportar sus productos hacia los mercados de alto poder de compra.
Pareciera que hasta el día en que obtuvo la Presidencia de Estados Unidos el
afro-americano Barak Obama, la intención del mundo blanco era la de eliminar de la faz de
la tierra a toda la raza negra.
EN RESUMEN.
Es posible salir
de la pobreza si todos los ciudadanos aportan su esfuerzo consciente, donde el interés
propio por mejorar es el mejor látigo que nos empuja. Y este ha sido el principal error
de todos los sistemas de planificación centralista para salir del
capitalismo, es decir que intentan ignorar el interés propio de cada cual por el
mejoramiento económico y social.
Todo lo anterior es un asunto muy serio y
deben ser analizados y criticados a fondo de modo que no nos engañemos. El pensamiento
individual tiene que pasar por el tamiz del colectivo para hacerse carne. Es entonces
asunto de crear un nuevo paradigma social-económico en donde todos
entendemos que estamos interrelacionados y somos dependientes el uno del otro. En este
contexto es dable mencionar dos ejemplos históricos en cuanto al mejoramiento de la
situación de los pobres gracias a los esfuerzos de instituciones sociales ayudadas por el
erario. Se trata de las experiencias realizadas en las ciudades de Chicago y Nueva York.
Veamos. En los 90 esas dos ciudades mostraban el mayor índice de criminalidad de los
Estados Unidos y del mundo. Las autoridades estatales llamaron a las iglesias cristianas
en busca de ayuda. No se podía seguir metiendo gente a la cárcel por la simple razón
que ya no había lugar para tantos criminales y el presupuesto para su manutención estaba
sobrepasando todos los cálculos. De seguir así las tendencias en alza, más de la mitad
de la población de esas ciudades estaría encerrada en las cárceles y mantenida por los
demás. Cientos de asistentes sociales (el presidente Barak Obama fue uno de ellos) fueron
puestos en las calles para visitar a mujeres solas sin maridos, hombres solos sin familia,
etc. La misión era simple pero promisoria. Se trataba de conseguir que los pobres se
pasaran a la legalidad tocándoles su amor propio, tratando de hacerles recuperar su
autoestima y autorespeto. Aunque los mecanismos serían de mencionar, todos los
profesionales de psicología y asuntos sociales saben muy bien cuales son y como pueden
ser implementados desde mínimos.
¿A qué nos
conduciría en realidad esta legislación? Veamos. En un país que denominaremos X existen
10 empresas gigantescas, 250 medianas y 2000
pequeñas. Los potentados dueños de las 10 empresas grandes se verían obligados a pagar
el 100% de sus excedentes de ingresos en forma de Impuesto al desarrollo.
Esas supuestas
empresas responden con la siguiente
distribución del ingreso: Las primeras con el 50%. Las segundas con el 35% y las últimas
con el resto 15%. Pero, las primeras dan trabajo al 15% de la fuerza laboral. Las segundas
a un 25% y las pequeñas a un 55%. Un 5% restante comprende ese grupo de bajo coeficiente
intelectual, minusválidos y enfermos. Debemos
reconocer que las grandes empresas de seguro pagarán mejores salarios que las otras, pero
la diferenciación, en lugar de contribuir al desarrollo, contribuye al lujo superfluo,
para no mencionar las tensiones sociales. Si gran parte de las medianas y pequeñas
obtiene financiamiento para crecer, veremos que el nivel de salarios también crecerá y
la riqueza quedará mucho mejor distribuida.
Lo anterior es una
simulación positiva. Si hacemos una simulación negativa se podría argumentar en cuanto
a que los grandes empresarios perderían fuste e interés por ganar más con sus empresas.
¿Es esto negativo? ¿Acaso no sería mejor para las familias de los potentados que ellos
ahora dispusieran de más tiempo para sus propias familias? ¿Para pasarse en vacaciones y
disfrutando de sus éxitos económicos? ¿Para transformarse en héroes del desarrollo
ayudando a los más jóvenes a crear y dirigir sus propias empresas? Viviríamos en
sociedades cada vez más amables los unos con los otros.
Quien conduce su
Mercedes o BMW a 200 kilómetros por horas en las autopistas alemanas le parecerá muy
lógico que estas hayan sido construidas para él. Pero
por el camino han sido talados millones de árboles. Se han abierto miles de agujeros en
la tierra para extraer la piedra caliza para elaborar cemento. Se ha llenado de humo al
mundo con las fábricas de coches, de refinerías, de acerías. ¿Sólo para que todos
soñemos con un BMW conducido a 200 Km hora? ¡Vamos,
que con los coches tirados por caballos estábamos más cómodos y hasta teníamos tiempo
para conversar con el compañero de viaje! (Y nunca nos estrellábamos en contra de las
barreras de los caminos.)
En el aspecto
posiblemente positivo, La voracidad financiera nos ha regalado con vacaciones baratas,
hoteles al alcance de los pobres, bebidas y comidas rápidas, ropas casuales que perduran
o que son desechables. Casas de paredes de cartón, madera y ladrillo. Nos ha regalado con
medicinas que nos alargan la vida (para seguir persiguiendo la zanahoria nuestra de cada
día.) Pero al mismo tiempo, la voracidad
financiera nos ha alienado, robotizado y llenado de ansias consumistas que no conducen
sino a la depresión, al hastío, al suicidio. Y
en este suicidio no vamos solos. Junto a nosotros van nuestras familias, hijos, nietos,
animales caseros y toda la demás vida de este planeta. No es extrañar que los cachalotes
y ballenas se estén suicidando en nuestras costas. Nuestro
mundo va camino a su final rápido y repentino. Y ya no valen oraciones.
La Gran depresión
mundial de los años 1928 al 1930 se inició en
Latín América como consecuencia de procesos inflacionarios que son típicos de la
región, por causa de la cultura nacional de tratar de sostener mayores gastos que los
soportables por los ingresos. Este desbalance financiero se tradujo en impagos a las
compañías norteamericanas que en ese tiempo contaban con
esta región para crecer en sus negocios. Teniendo a una Europa, que diez años
antes había experimentado su I Guerra mundial y el deterioro general del valor del
dinero, estas dos situaciones pasaron a los Estados Unidos
porque en ese tiempo reinaba el Patrón oro, como medida del valor de este. Cundió
el pánico financiero porque se pensaba que los metales deberían ser los únicos
parámetros de valorización del poder del dinero.
En el verano de
1929 se pudo notar la caída de los precios por falta de compradores. Las empresas
americanas se vieron obligadas a cesar personal para tratar de adecuarse a las realidades
del mercado y este hecho causó la desocupación que en sus peores momentos alcanzó a
más del 30% de la población. El índice de
producción industrial cayó en un 47% y el Producción nacional bruto en un 30%. Fue una
situación que podría denominarse Espiral de histeria económica. Los trabajadores
perdieron sus casas y las iglesias y otras organizaciones se vieron obligadas a crear
refugios colectivos y comedores populares para dar cobijo y alimentar a los desocupados.
El índice de
precios decayó en un 33%, es decir se estaban vendiendo productos por debajo de sus
costos reales. En octubre de 1929 se produjo el colapso de la Bolsa de Nueva York (Stock
Market Crash) y los capitalistas comenzaron a lanzarse desde los edificios del corazón del Capitalismo.
En estas
circunstancias surgió un candidato presidencial Demócrata Franklin Delano Roosevelt, 65 quien
estaba convencido que el culpable del descalabro era el Capitalismo por sí mismo. Llevaba
razón en cuanto a que el sistema económico imperante no había previsto mecanismos que
paliaran la situación de degradación general financiera si esta se presentara. Y lo hizo
causando una decadencia económica mundial.
Roosevelt ganó
las elecciones de 1933 con su programa de salvación nacional denominado The New Deal (La
nueva alianza o nuevo acuerdo), que consistió básicamente en el intervensionismo del
Estado por medio de medidas paliativas soportadas por el erario nacional. En 1938
Roosevelt presentó al Congreso su propuesta para la creación del Federal National
Mortgage Association, (Asociación nacional de prestamos federales) que la gente bautizó
con el mote de Fanny Mae (queriendo decir
tía Fanny). Fue aprobado por aclamación. ¡Cómo
no! El objetivo de estos bancos fue el de proveer de préstamos baratos a los trabajadores
de modo que pudieran adquirir sus casas. Se pensaba que si la gente es dueña de sus
hogares, este hecho agregaría estabilidad social y desarrollo económico. En vista del
éxito, años después fue creada, también con dinero del erario de los Estados
federales, la Federal Home Loan Mortgage
Corporation (Empresa de préstamos para el hogar) que la gente apodó Freddi Mac.
La causa real del
descalabro financiero se hizo carne porque ambas instituciones habían venido aplicando
políticas de préstamos para la vivienda inspiradas en el sueño social-demócrata de - la Sociedad de bienestar - de que
todos deben poseer su hogar, incluso los desocupados, independiente de si tienen capacidad
para pagarlos o no.
Son precisamente
estos dos bancos gigantes los que se encontraban en estado de insolvencia en el 2008 por
el cese de recuperación de una parte importante de sus prestamos. Y esto por varias
causas, entre las cuales la más importante es el desbalance del intercambio con China.
Los productos chinos, permitidos de entrar a los Estados Unidos bajo cuotas, terminaron
por dar el tiro de gracias a cientos de miles de fábricas americanas. ¿Cuál era la
inteligencia de permitir el comercio liberal salvaje? La de invadir con productos
americanos a China, sin tomar en consideración que la economía dirigida de ese coloso
permite frenar con medidas políticas las importaciones y jugar con cartas marcadas.
Fanny Mae y Freddy
Mac son las instituciones que la administración Bush nacionalizó a cargo del erario
nacional, porque de no hacerlo significaría ver nuevamente a las familias viviendo en sus
coches, como en los años 30.
Una paradoja
socialista-capitalista.- Contribuyó al descalabro financiero
de los 2008 la precariedad del empleo americano, que entrega solamente en manos de los
empleadores el destino de los trabajadores y de sus familias. Como sabemos, por increíble
que esto suene, en los Estados Unidos no existe legislación laboral alguna que impida los
despidos fulminantes, ni que entregue a las organizaciones sindicales algún poder para
impedir la ejecución de despidos masivos de la noche a la mañana. Ha sido la
acumulación capitalista desenfrenada en todo su salvaje esplendor, lo cual llama a
ponerle frenos, algo que todas las potencias financieras del mundo estaban decididas a
hacer.
La crísis
financiera puede tener un símil válido. Fue igual que cuando uno, gracias a la bonanza
económica, come demasiado. Tarde o temprano engorda, y si continúa en ese proceso
llegará el momento en que el peso acumulado es demasiado para el esqueleto. Si uno no
detiene esa pantagruélica forma de alimentarse, morirá, de modo que tarde o temprano
tendrá que adaptarse a las realidades y dejar de comer tanto. Cuando lo hace adelgaza y
se adapta a las nuevas condiciones, de crecimiento controlado, en lugar del crecimiento
desmesurado y salvaje.
Todo este
entramado financiero estaba fundamentado en una premisa irreducible: que la economía americana en general se mantuviera en
alza constante. La inteligencia económica americana consideraba que esta sería una
realidad per secula seculurum dadas las ventajas que las administraciones de los Estados
Unidos habían creado en favor de sus empresas. Como sabemos, en forma de incentivos
fiscales para I&D (Investigación y Desarrollo) para la creación de nuevos productos;
tratados de libre comercio; e intervenciones políticas y militares fuera de sus
fronteras, ( y si somos perspicaces, incluyendo el espionaje industrial usando de Internet
y el sistema de escuchas telefónicas Ekelon). Pero los cerebros de las escuelas de
economía y negocios nunca previeron que la
irrupción de países industriales de bajos salarios como Japón, Corea, China e India en
la escena mundial del Libre mercado, agregaría un factor no deseado: la pérdida de
competitividad de las empresas norteamericanas. La reacción ante tanta ceguera
precognocitiva ha sido el despido masivo de trabajadores en los Estados Unidos, y pronto
lo veremos en Europa. Estamos entrando en la II Gran depresión, que solo detiene la
suspensión de las importaciones baratas procedentes de China, del Este asiático y la
India, y la prohibición del outsorcing innecesario (contratación de servicios
administrativos y subcontratación industrial en el III mundo). ¿Es esta la solución de
la crísis? Apenas, porque de implementarse nuevamente el proteccionismo económico, se
contraerá aún más el comercio mundial. Lo que hace falta urgentemente es un Nuevo
paradigma económico para el mundo.
Hacia una teoría racional de la
economía y las finanzas.
Vivimos una realidad en donde quien
triunfa en los negocios se puede transformar en un potentado que acumula dinero
salvajemente, no importa si vive en Nueva York, Moscú, Beijin, Medellín o Bombai. En
todos los países donde la economía de mercado es la dominante, esto es considerado
lógico y deseable. Se acostumbra a argumentar asegurando que "el empresario
genial tiene derecho a ganar tanto dinero como pueda". En aquellos países
de la Sociedad de bienestar se castiga al empresario exitoso con impuestos progresivos,
pero se le deja la alternativa de mudar sus empresas a paraísos fiscales y hasta de
localizar sus unidades de producción en países de menores costes. Por ese camino se han
hecho ricos varios millones de chinos, malayos e hindúes. Al contrario de como se
"piensa" en los países latinoamericanos y africanos, donde siempre hay
moralistas de la economía que repudian al emprendedor empresarial, los chinos comunistas
se han desentendido de la teoría marxista y han aprovechado la filosofía económica que
busca la mayor utilidad al menor precio. ¿Es esto deseable?
Por este camino los ricos emprendedores y
los prestatarios del dinero se han hecho aún más ricos que antes, pero al mismo tiempo
han enriquecido a aquellos que trabajan para ellos, lo cual demuestra la falacia que los "ricos
son más ricos y los pobres son más pobres" de los curas revolucionarios
que predicaban la liberación del trabajo para los pobres.
Al mismo tiempo se ha producido el
fenómeno de la concentración empresarial que devora a todas las demás iniciativas, o
las compra, en muchos casos, sólo para eliminarlas de la faz de la tierra y que no
lleguen a constituir competencia alguna. ¿Es esto deseable?
Es indudable que las grandes empresas y
transnacionales son más efectivas y rentables que las pequeñas, porque el sistema de
"a mayor volumen, menor precio" es un factor de costes que tarde o temprano
elimina a aquellas pequeñas. No me preguntaré si es deseable o no, porque todos
disfrutamos de la posibilidad de hacer nuestras compras a menor precio. Aunque en la
última década se ha estado introduciendo el concepto de shopping ecológico a
mayor precio que el normal, la realidad en cuanto a rentabilidad de aquellos es bastante
cuestionable y difícil de mantener a largo plazo.
Paralelamente se presenta otro importante
problema generado por la efectividad de las grandes empresas: no permiten que se afiancen
en el mercado aquellas pequeñas o demasiado innovativas. No conozco el número total de
marcas de detergentes y pastas de dientes que han quebrado por la competencia con Procter
& Gambler y Colgate Palmolive, pero estoy seguro que supera el millar.
No necesito decir que no es deseable el
monopolio industrial ni empresarial, menos el bancario, cualquiera que fuese el rubro. La
posición monopolizante tarde o temprano se transforma en DICTADURA DEL CONSUMO.
Junto a la Dictadura del consumo camina la manipulación de los consumidores por medio de
la publicidad abierta o encubierta, incluso usando de métodos científicos sacados de
experimentos de la psicología, y usando de esa prensa que se vende al mejor postor.
Por otra parte, esa tendencia a la
concentración del poder en pocas manos ha originado tales fortunas que muchas de ellas,
la de Billy gates, Ingvar Kamprad, Warren Buffet y otros son prácticamente muros que no
dejan respirar a quienes intentan oxigenarse creando sus propias empresas. No podemos
olvidar la enorme oposición de la IBM a las ideas del creador del programa Windows y su
MicroSoft.
Y aquí tenemos verdaderamente un
problema, porque las grandes transnacionales, de cualquier rubro, cuando fracasan
significan catástrofes económicas para millones de personas dependientes. No es lo mismo
si fracasan las pequeñas empresas que han conseguido establecerse. Las pequeñas fueron
la salvación para la Alemania de postguerra mundial. Las empresas familiares son la
columna vertebral de la economía de Suiza e Italia. Los tenderos británicos el sector
económico más potente del Reino Unido. Los pequeños desarrolladores de la construcción
en España, son por sí mismos un motor de la economía. ¿Es esto deseable? Sin lugar a
dudas que lo es.
Mi propuesta de legislación de los
capitales.
La realidad es que nadie necesita más de
un capital de unos 10 a 50 millones de dólares o Euros para sobrevivir decentemente toda
su vida. Sólo si vive de los intereses bancarios por ese dinero, por ejemplo si es un
"pobre" con el menor capital antes mencionado en coyuntura financiera en alza
obtendría entre 500 mil y un millón de dólares anuales. Si es un "pobre" con
50 millones de capital propio obtendría entre 2,5 y 5 millones anuales por intereses
¡sin perder un centavo del principal! Si esos dineros han sido invertidos en propiedades,
por ejemplo, la utilidad antes de impuestos no sería menor al 10-15% anual.
¿Qué nos están diciendo estas cifras?
Que toda acumulación superior a una cierta cantidad respetable sería suficiente para
cualquiera y así debiera legislarse, impidiendo la acumulación
salvaje del dinero, que a la postre sólo sirve para acumular poder, para comprar las
consciencias de ciertos políticos, para manipular a los demás y erigirse en dioses de
las finanzas, la industria, el comercio y la banca. Lo que es peor, para manipular a la
población por medio de los medios de comunicación de Internet, prensa, radio, TV y
editoriales, lo cual significa un grave riesgo para todas las democracias. En la realidad
esos millonarios frenan a los otros aspirantes que intentan acumular sus 50 millones. Los
mismos multimillonarios como Gate, Kamprad, Buffet y otros así lo han entendido y regalan
anualmente parte de sus fortunas.
¿Esto que estoy diciendo es socialismo?
¡NO DEL TODO! Porque de haber una mejor distribución de la riqueza en el mundo, no
hubiera desesperados que intentan hacerse ricos por medio del socialismo, que es sinónimo
del crimen, la mentira y la muerte de sus seguidores, pasando por sobre los
cadáveres de sus oponentes.
Nuestro lector ha leído bien. No tiene
nada de socialista que se legisle para que aquel que hubiera superado su techo de capital
se viera obligado a invertir su excedente económico en otros emprendedores (sus hijos,
parientes, amigos) y que las utilidades que estos generen después de alcanzado los
techos respectivos de capital, pasen a fondos de capital riesgo bajo el control
mixto del Estado y las Cámaras de comercio e industria, u otras instituciones.
Este sistema crearía una fuerza
generadora de riqueza en los países pobres que en menos de veinte años podría sacar de
la pobreza a muchas naciones, porque la carencia de capital para educación e inversiones
es precisamente el talón de Aquiles de todos ellos..
En el plano financiero internacional.
Soñemos que esta nueva legislación de
política financiera en cuanto a acumulación de capital privado es aprobada en muchos e
importantes países. Soñemos que a pesar de las protestas, maquinaciones, intrigas e
intentos de golpes de estado y asesinatos políticos, poco a poco se va imponiendo
la razón y parte del mundo deja de experimentar escándalos de corrupción
financiera, porque ¿para qué mentir y engañar a los accionistas si ya nadie puede
acumular demasiado dinero? ¿Para qué recetarse bonos millonarios al dejar el puesto
directivo si uno tiene que invertir su excedente en otros emprendedores?
Soñemos que el dinero comienza a estar
bien repartido y que el poder adquisitivo de todos ha mejorado notablemente. ¿No
significaría la posibilidad de realizar un relanzamiento espectacular de la producción
hacia productos ecológicos y respetuosos de nuestro planeta? Así sería, porque el
precio ya no tendría que ser el menor posible, sino el más apropiado en beneficio de
todos. Tampoco se tendría que seguir pagando salarios de hambre a los trabajadores de los
países en desarrollo, porque todos tendríamos dinero suficiente para pagar los precios
justos por los mejores productos. Los costes relacionados a la salud disminuirían
notablemente gracias a la calidad de los productos, entre ellos por desaparecer el abuso
con los transgénicos, los pesticidas y los abonos masivos en esos absurdos intentos de maximizar
utilidades. Además disminuirían los problemas crecientes que hoy vivimos de
diabetes, coronarias, cáncer y obesidad. A menor polución circundante, menores son los
riesgos de ciertas variantes de carcinomas, enfermedades de vías respiratorias y
melanomas cutáneos. Lo que es mejor, al disminuir la producción industrial superflua,
disminuiría la polución ambiental, y disminuirían los daños causados a nuestro
paraguas de ozono.
Aunque suene a muy inocente, hay que
decirlo porque un cambio de paradigma económico tendría gran influencia
en los comportamientos individuales y familiares. A menores tensiones en el hogar, que
casi siempre tienen raíces económicas, menores serían las crispaciones y los conflictos
que conducen a la violencia familiar. A mejor estabilidad familiar, menores son las
psicopatías como ansiedad, traumas, esquizofrenias y trastornos bipolares en general.
Es mi honesto convencimiento que todas
las tendencias socialistas y comunistas, entre las cuales debo mencionar el comunismo
primitivo que tanto inspiró a Carl Marx, como a otros filósofos sociales; el
social-nacionalismo y el socialismo fascista, así como el fascismo rojo estalinista
fueron reacciones desesperadas ante una sola realidad que era propia de las sociedades
primitivas: la acumulación salvaje del capital por parte de las élites históricas.
Eso tiene que pasar a la historia.
No se trata de eliminar al capital,
porque todos lo necesitamos, sino que se trata de adaptarlo a un mundo cibernético,
multicultural, multiétnico y contemporáneo en la era espacial en que vivimos. Se trata
de alejarlo del medioevo económico, democratizarlo sin violencia ni autoritarismo. Se
trata de extenderlo y repartirlo al mayor número posible de personas, familias, y
sociedades.
Por el bien de la Humanidad.
Carlos Medina de Rebolledo
Londres, enero 2010 (Escupiendo en la tumba de Carl Marx)
Editor de www.ipaebooks.org,
IPANEWSUK.
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